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    EL CONSUELO DE DAR
    GRACIAS A DIOS EN TODO


    EL CONSUELO DE DAR GRACIAS A DIOS EN TODO                                                                                       

    Hermanos y hermanas,

    ¡El Señor os dé su paz!

    Ayudados de un texto del Apóstol San Pablo y del Padre de la Iglesia, San Juan Crisostomo, os proponemos este punto de meditación que nos prepara a nuestra “Hora Sancta”. Ante todo, es un deseo de dar gracias en todo momento y circunstancia de la vida a Dios Padre, a través de su Divino Hijo Jesucristo y en la comunión del Espíritu Santo.

    «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Fil 4, 4-7).

    «Es reconfortante saber que el Señor está cerca… He aquí una medicina para aliviar la pena y toda mala circunstancia y todo dolor. ¿En qué consiste? Orar y dar gracias en todo. No quiere que la oración sea una petición, sino una acción de gracias por lo que hemos recibido… ¿Cómo uno hacer peticiones para el futuro sin un reconocimiento agradecido de las cosas pasadas?... Así pues, hay que dar gracias por todo incluso por lo que parece penoso. Esta es la marca de alguien que es verdaderamente agradecido. La aflicción surge de las circunstancias con sus exigencias. La acción de gracia proviene da un alma que tiene verdadera perspicacia y un fuerte afecto por Dios» (Homilía sobre Filipenses 15.4.4-7.1).

    Hermanos y hermanas la alegría en el Señor es inquebrantable y nace de la comunión profunda con Cristo, independientemente del sufrimiento terrenal. La oración, la súplica y la acción de gracias son las armas del creyente para disipar el miedo y las preocupaciones cotidianas. Recordemos que la paz de Dios no es una simple ausencia de problemas, sino una gracia sobrenatural que protege la mente y el corazón, y a la cual la razón humana no puede llegar por sí sola. Confiados en la pronta venida del Señor y consolados de su cercanía, cuando estamos ante su presencia, demos gracias a Dios en todo.

    ¡Os bendiga el Señor desde su Jardín Santo!

    Hora Sancta

    Somos los hijos de Francisco, custodiamos por voluntad de Dios uno de los lugares más queridos por Jesús: el jardín llamado Getsemaní

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