P.O.B. 186 9100101, Gerusalemme (Israele)

Suscríbete a nuestra newsletter

Para estar al día

    logo main logo dark logo light

    SEQUELA CHRISTI, COMPARTIR
    SU VIDA Y SU AMOR


    SEQUELA CHRISTI, COMPARTIR SU VIDA Y SU AMOR                                                                

    Queridos amigos del Jardín del Señor,¡Paz a vosotros!

    El pensamiento de este mes se relaciona con lo publicado al final del año que acabamos de dejar atrás. Nos encontramos ahora en un nuevo año, pero también litúrgicamente la Iglesia nos hace partícipes de un tiempo nuevo. Estamos ahora, después de la Navidad, en el tiempo ordinario, también llamado tiempo del Discipulado.

    Estar en el tiempo del Discipulado quiere decir vivir el tiempo de la "Sequela Christi", seguir los pasos de Jesús escuchando su palabra e imitando su mismo comportamiento; significa que nosotros, bautizados, testimoniamos, con nuestra conducta, que somos de Cristo porque adoptamos sus criterios, actitudes y sentimientos, un camino que nos conforma más a Cristo.

    Como el Bautista y los otros discípulos, también nosotros estamos llamados a indicar la presencia de Jesús a los demás, conscientes sin embargo de que, antes de dar testimonio hacia afuera (ad extra), estamos invitados a experimentar un descubrimiento interior (ab intra) de la realidad de Cristo. Solo teniendo una relación muy íntima con Él, es decir estando con Él, podremos anunciar: Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; Jesús es el elegido de Dios, el Hijo de Dios (Jn. 1,29-34; cf. Is 49, 3ss) y con gran alegría decir: "Hemos encontrado al Mesías... Jesús de Nazaret" (Jn 1, 45)

    Hermanos y hermanas, esforcémonos en ver a Jesús con ojos nuevos y en una relación confiada, sigámosLE sin reservas. Este es el compromiso de la Sequela Christi, es decir, compartir su vida y su amor. Nosotros, sus discípulos, ante todo, lo hacemos siguiendo su ejemplo y respondiendo a su llamada a permanecer y velar con él (cf. Mt 16,38; Mc 14,34).

    Permanecer y velar con Él significa que Jesús no nos quiere discípulos somnolientos, en cuanto esto entumece el alma ante el poder del mal en el mundo. Jesús nos invita de nuevo a salir con Él y a rezar en la noche; quiere que cuidemos el jardín de nuestro corazón y del corazón de cada hombre y mujer amados por el Señor, una misión que implica llevar con Él todos nuestros sufrimientos y esperanzas, que son transformadas en oración.

    San Ignacio de Antioquía, que nos ayuda a comprometernos en este empeño diario y a rezar junto con toda la comunidad de los creyentes, afirma: "Procurad reuniros más frecuentemente para dar gracias y alabar a Dios. Cuando os reunís a menudo, las fuerzas de Satanás son aniquiladas y el mal que él produce es destruido en la concordia de vuestra fe. Nada es más precioso que la paz, que desarma a todo enemigo terrenal y espiritual" (Carta a los Efesios). En sintonía con toda la Iglesia y las intenciones del Santo Padre León XIV, nuestra oración sea también "por la plena unidad visible de todos los cristianos... compromiso que sea coherentemente acompañado con el de la paz y la justicia en el mundo" (Ángelus, 18 de enero de 2026).

    Pidamos por tanto la intercesión de María Santísima, para que la presencia de la Luz de Cristo, testimoniada por sus discípulos, permanezca siempre en el mundo para iluminar la noche de la humanidad. Por Cristo, con Cristo y en Cristo sea llevada toda la humanidad hacia lo alto, hacia Dios.

    Sed bendecidos desde el Jardín del Señor.

    Hora Sancta

    Somos los hijos de Francisco, custodiamos por voluntad de Dios uno de los lugares más queridos por Jesús: el jardín llamado Getsemaní

    Seleccione su idioma
    ES IT EN FR PT DE AR PL